El
hombre quiere vivir.
Anhelo profundo de nuestro espíritu, el más profundo:
vivir. Si uno ha conocido alguna belleza anhela seguir poseyéndola.
Sólo los desgraciados, muy desgraciados, que temen lo peor se
resignan a morir. El suicidio o es signo de locura, de consciente deformación
moral que puede darse en algún pueblo como en el japonés,
por motivos religiosos, o de una inmensa desesperación, acompañada
de una profunda depresión nerviosa... Y los que se suicidan no
es que odien la vida, sino la triste vida.
Por eso es que la naturaleza se resiste a morir. Cuesta morir, el hombre
se defiende -"no pierde la esperanza"-. Y quienes creen que
el hombre muere lloran la muerte. Llevan luto por la muerte. Porque
el hombre no quiere morir, sino vivir.
Y sin embargo ante nuestros ojos todo es muerte, separación,
dolor!
Una de las oraciones más inspiradas, más llenas de honda
emoción humana es la Salve, que habla de esta vida como un "valle
de lágrimas".
Dolores! Hay que ser muy joven o muy santo para no conocer el dolor!.
Parirás con dolor. Comerás el pan con el sudor de tu frente.
Cultivarás la tierra que te dará abrojos. Tendrás
enfermedades y miserias. Morirás.
La historia de la humanidad. El Sultán que deseaba conocerla...
ofrece premio... enferma y no quiere dejar entrar a nadie. Insiste uno,
interesado en el premio: Majestad: los hombres nacen, sufren, mueren.
Lo demás son accidentes!!.
El niño nace llorando... se muere el hombre con gesto de supremo
dolor: la última mueca; está desencajado.
Enfermedades ¿quién se escapa de alguna?. En Chile 400.000
tuberculosos... Los reyes enferman, los Presidentes...
La muerte ¿quién se escapa? Y en plena juventud, o edad
madura: siempre se es puer centum aunorum!!
s32y20