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C5 ¿En qué consiste, pues, la misión esencial del católico? En prolongar
la vida de Cristo, asimilándose vitalmente a Él por la gracia,
accidentalmente por la práctica de las virtudes que Él practicó.
C5 ¿Estás contento de mí, Señor? ¿Qué más me pides? ¿Qué harías tú el
día de hoy... en tal y cual circunstancia?... Dame fuerzas, Señor.
C5 En otros términos: obrar como obraría Cristo si estuviera en mi
lugar. ¿Qué sería el mundo si cada uno procurara obrar como obraría
Cristo si estuviese en su lugar...? Dejémonos llevar por el sueño de
semejante.
C5 En una palabra, no son argumentos, sino puro amor a Jesucristo, el
que hace al santo desear el sufrimiento por Cristo y juntamente con Él.
Entrará con Cristo en su agonía, sentirá quebrársele el corazón ante el
gran pecado del mundo: ante la injusticia, la crueldad, la codicia y el
orgullo, formas todas en que se expresa el culto de sí mismo.
C5 Es preciso que me pierda en Dios. Cuando mi deseo se encuentre tan
acoplado con el suyo que no haya distinción posible, cuando todos los
movimientos de mi alma sean idénticos a sus quereres, cuando tenga los
mismos intereses, las mismas alegrías, y las mismas preocupaciones y
aceptado por Él haya tomado hasta sus tonalidades y su gusto, llegaré a
participar de sus poderes y nuestras dos acciones fundidas, podrán
acabar la obra de la Redención.
C5 Esta manera de ser de Jesús la hemos de imitar. La hombría la hemos
de tener en cada momento, para las grandes resoluciones y para el
sacrificio de cada día, pero ella no significa un modo militarote y
abrutado, ni se avergüenza de esas finuras que hacen la vida bella.
C5 Fin: unir mí voluntad a la de Cristo, hacer de mí otro Cristo.
C5 Francisco se hizo pobre no por sentimentalismo, ni por estoicismo,
sino por ser semejante a Jesucristo. Francisco fue convirtiéndose en un
pobre en la misma medida en que se iba pareciendo a Cristo...
C5 Hay que aprovechar las pequeñas ocasiones por imitar y parecer más
actualmente a Cristo Nuestro Señor. Así se forma el hábito. Así se nos
harán primero soportables esas pequeñas cruces; después fáciles y por
fin sabrosas de manera que las codiciaremos como el avaro las pepitas de
oro.
C5 Jesús, amo lo que tú amaste.
C5 La actividad humana se hace santa mientras está unida al querer
divino.
C5 La imagen de Cristo ha de estar siempre presente en el alma del
joven, para amarla y para inspirarse en ella a fin de obrar en cada
momento como Cristo obraría si estuviera en su lugar.
C5 Los santos son pues, totalmente humanos, pero comienzan con lo
primero: Dios. Dios revelado en Jesucristo. Ellos se mueven al único fin
del hombre, Dios; Dios alcanzado a través de Cristo y por su mediación.
Cristo es su luz, de modo que no se engañan; Cristo es su camino, sin el
cual se detendrían en la ociosidad; Cristo es su alimento que de no
tenerlo desmayarían en tan larga jornada; Cristo es su vida, aún ahora,
de modo que por Él se convierten en los buenos pastores de las almas;
Cristo es su vida venidera, de modo que viviendo en Él siguen obrando
activamente entre los mortales.
C5 Miremos el Calvario y pensemos que queremos ser pobres no de nombre,
sino de realidad; que le prometemos a Cristo dejarlo todo para seguirlo.
Es el precio que pagamos para hallarlo.
C5 Nada nos estimula tanto como encontrar un modelo concreto: El modelo
absoluto, perfecto, total es Cristo. Nadie se salva sino se configura a
Cristo, el único camino... La norma ¿qué haría Cristo en mi lugar? Pero
Cristo no fue mujer y sin embargo modelo para ellas, modelo más
asequible María. Podemos copiar del original o de copia... Copiemos de
María... La copia más perfecta de Cristo; y toda humana, porque en
Cristo hay la naturaleza divina, es Dios. María es totalmente hermana
nuestra y madre nuestra.
C5 Pongámonos cada día al pie de la Cruz y oiremos dos palabras: "Tengo
sed". No es sólo la sed física. Es el resumen de todos los deseos
divinos... y me los expresa como se expresan los deseos más hondos
dejándonos adivinar... Nada de imperativos. Me da a conocer su sed y me
mira para darme a entender lo que quiere.
C5 Sólo podrá ser guía de los demás en la medida en que él mismo sea
conducido por Cristo, en la medida en que reproduzca su modelo, o al
menos tienda a él... hasta que pueda decir: ya no soy yo el que vive en
mí; ¡es Cristo!
C5 Y uno es soldado de Cristo en la medida en que acepta incorporarse al
sacrificio del Jefe, en la medida en que acepta su Pasión sin escándalo
y se decide a completar en su cuerpo lo que falta a la Pasión del
Redentor.
C5 No basta decir creo lo que Él enseña. Soy lo que Él es.
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