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D1 Amar es ansia de poseer y entregar. Fundir otro ser con el nuestro y
fundirlo nosotros con él. Movimiento de apropiación y abandono,
conquista y entrega.
D1 Cuando uno lo ha entregado todo, le queda el tiempo y lo defiende
uno, lo quiere guardar para pensar, para orar, para cultivarse y tantas
veces habrá que entregarlo, pero en tal caso hagámoslo con alegría sin
que nadie adivine nuestra tortura interior. Dar a entender con un
apretón de manos, con una sonrisa, con una palabra dicha de paso que
estamos a la disposición de todos, prestos a acogerlos, a escucharlos, a
entregarnos.
D1 Date entero. No te reserves nada: nada pidas, ni siquiera contemplar
tú aquí abajo el triunfo de tu causa.
D1 El gran acto de renunciamiento no es algo negativo. No es un abandono
de cosas que valen. Es más bien el encuentro de un valor excesivamente
superior a todo lo que se presenta a los ojos del cuerpo.
D1 El que no lo deja todo, no deja nada.
D1 Es olvidándose como uno se encuentra. Es dándose como uno crece. Es
ligándose que llega uno a la libertad.
D1 Hasta ahora has sido bien pobre, hija, no porque no hayas poseído
nada... sino porque nada has dado...
D1 Lo que abandona Judas: la compañía de Jesús... Abro el 12 cap.de San
Marcos donde se nombra a los 12, y allí está Judas. Es uno de los 12.
Vivió tres años en la intimidad de Cristo; estuvo ligado a Él con la
mayor intimidad. Cada día escuchaba lecciones maravillosas de su
Maestro; lo veía sanar los enfermos; en la soledad de los 12 escuchaba
sus lecciones más íntimas... Lo había visto sosegar los mares... Lo
había visto orar. Estaba en plena luz del Evangelio y dejó endurecerse
su corazón. Señal que la Gracia por más deslumbradora que sea requiere
la cooperación humana; que todo hombre por más favorecido que sea de
Dios puede caer si no corresponde, y por eso se ven de repente esas
tragedias horribles de seres llenos de gracias, llamados a la más alta
santidad: las apostasías sacerdotales...
D1 Los demás hombres son amados por Dios como yo; ¿Cuánto ha hecho Jesús
para salvarlos? ¿Qué será razón que haga yo por ellos? Todo sacrificio,
toda oración, todo, todo hecho con amor tiene importancia y es de valor
para salvar las almas.
D1 Para amar hay que poner mucha bondad, esto es, mucho don de nosotros
mismos. Pensar en los demás, agradarlos, sacrificarse por ellos.
Conciliarlo todo en la bondad que acoge y acoge con alegría.
D1 Pero hay experiencias que no se hacen por etapas y aún cuando uno se
haya prestado mil veces, nunca se ha dado. Y si la gotita de agua desea
volver a su libertad nunca se mezclará al vino del sacrificio: nunca
será sacramental.
D1 Quien quiera muchos amigos no tiene más que ponerse al servicio de
los abandonados, de los oprimidos, y que no espere mucho reconocimiento.
D1 Recomendar insistentemente a los socios de la Acción Católica y éstos
a sus amigos la dirección espiritual. Guerra al Padre Topete. Tener
todos un confesor fijo.
D1 Rompió el pan ¿por qué? Para destrozarlo... no, para que sea
distribuido. Así los sacrificios de mi vida, no para aplastarnos, sino
para prepararnos a ser una obra de amor.
D1 Se busca la religión como un freno, como un consuelo, como un seguro
de otra vida, con un cierto criterio supersticioso... pero ¡cuán pocos
son los que la toman como un amor que invita y por el cual hay que
sacrificarse!
D1 Si contáramos entre vosotras con un grupito de mujeres católicas,
decididas a ser católicas de verdad, a dar un ejemplo viviente de los
que es una católica, una mujer que vive su fe, que la vive en su hogar,
en su vida social, en su toilette, en sus diversiones, en su trato con
los pobres, en sus pensamientos y en sus palabras, y en sus hechos. Un
grupito que quieran producir en sus vidas de mujeres del siglo XX la
vida del grupito de mujeres fieles que siguió a Cristo y fueron las
primeras apóstoles del Maestro: las habrá que reproducen la imagen
Purísima de María, las habrá que han sido pecadoras como Magdalena,
mujeres de acción como Marta, propagandista coma la samaritana
convertida, otras tendrán más gusto por la vida interior, pero todas
consagradas a Cristo, todas decididas a serle fieles en su vida íntima y
en su vida social: Al ser de Él, y totalmente para Él.
D1 Y eso, que es duro, ¡es bello! Ya que es más bello el sacrificio que
el goce, y hay más plenitud en darse que en recibir.
D1 Y este amor irá mucho más lejos que el amor pagano que se contentaba
con la mera justicia. El amor cristiano supone la justicia, sin ella no
hay amor verdadero, pero va mucho más lejos. Hay que dar al prójimo no
sólo el bien externo y material que es suyo, sino algo mucho más
profundo: su propia personalidad íntima. Entonces sólo comienza a amar,
cuando comienza a darse él mismo.
D1 Y quiero hablaros del mayor de los sacrificios para que lo
comprendáis mejor, lo apoyéis y si el Señor os llama, lo realicéis. Me
refiero a la vocación.
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