Prójimo  
     
  P2 ¿A quiénes amar? A todos mis hermanos de humanidad.

P2 ¿Cuál es la verdad más difícil? La Trinidad - La Eucaristía, el infierno... No: que Cristo vive en cada cristiano, y que cada cristiano es Cristo, que lo que hacemos a cada hombre, a Cristo lo hacemos.

P2 ¿Qué hacer, pues, ante el grave conflicto actual? Ante todo despertar en nosotros un sentido de nuestra solidaridad en Cristo, recordar que somos hermanos y sufrir, sufrir íntimamente con el dolor de nuestros hermanos.

P2 Ante todo despertar en nosotros un sentido de nuestra solidaridad en Cristo, recordar que somos hermanos y sufrir, sufrir íntimamente con el dolor de nuestros hermanos.

P2 Cada prójimo es mi hermano, mi auténtico hermano, más aún, es Cristo.

P2 Comprensión de los dolores que sufre nuestro mundo...Comprensión de quién es el que sufre. Mi hermano, otro yo, Cristo que se hace pobre... Si yo sufriera eso ¿Cómo lo sufriría?

P2 En realidad los dos mandamientos, amor a Dios y al prójimo, no son dos, sino uno: amar a Dios en el prójimo.

P2 Esos dolores son nuestros, no podemos desentendernos de ellos. Nada humano me es ajeno.

P2 Idea central. El sentido cristiano de la vida es por amor a Dios pasar por la vida haciendo el bien, amando a Dios en sus prójimos, ya que todos los mandamientos se encierran en dos; y podríamos decir que los dos en uno... amar a Dios en el prójimo. Esto supone una visión de eternidad en la vida... pasar por aquí mirando allá... con los ojos en lo alto, sin pegarse al polvo...

P2 Incluso cuando un país está en guerra debe recordar el ciudadano católico que el odio ha de estar ausente de su corazón: que hay que defender la Patria y la justicia, pero que le está prohibido odiar a otros hombres en los cuales ha de ver hermanos redimidos por la Sangre de Cristo.

P2 Interésate en las cosas del otro. Habla del otro. Aprende su nombre. Escucha.No discutas. No le digas que se equivoca... Bondad... sonríe.

P2 La amistad fraternal parece exigir de todos aquellos que quieran serle fieles hasta el fin, una especie inédita de martirio. Tal vez haya necesidad de mártires del amor al prójimo; y la nueva edad del mundo debe ser preparada por ellos. ¡Todo lo que no es amor perecerá!

P2 Lo que necesita el mundo hoy es una generación que ame, que ame de verdad, que realice la idea del amor: velle bonum; Querer el bien, el bien de otro antes que el propio, el bien de otro a costa del propio bien de la vida; el bien de todos, el bien del pobre y del modesto empleado, el bien de la pobre viuda que no está sindicalizada, de los niños del arroyo; el bien de la prostituta... El bien del alma antes que el del cuerpo: ya que civilización no es sólo frigidaires, radio y calefacción, sino ante todo un concepto del hombre y de la vida y según eso llegar a realzar la dignidad humana de hijos de Dios.

P2 Pero separar el prójimo de Cristo es separar la luz de la luz.

P2 Si queremos volver a Cristo la masa obrera tenemos que encarnar esa tremenda devoción al obrero. Ver en cada uno de ello el obrero de Nazareth...

P2 Signos para saber si comprendemos el mundo obrero. Si los obreros nos hablan sólo de cosas religiosas es porque no hay contacto con ellos; si nos hablan de su familia es porque creen que los amamos; por si nos hablan de sus dificultades y de su lucha es porque creen que los comprendemos. El obrero deberá hablar con toda franqueza al sacerdote del mundo obrero, de sus luchas y esperanzas... ¡y eso ocurre raras veces!

P2 Y este amor irá mucho mas lejos que el amor pagano que se contentaba con la mera justicia. El amor cristiano supone la justicia, sin ella no hay amor verdadero, pero va mucho más lejos. Hay que dar al prójimo no sólo el bien externo y material que es suyo, sino algo mucho más profundo: su propia personalidad íntima. Entonces sólo comienza a amar, cuando comienza a darse él mismo.

P1 A veces nos parece que perdemos el tiempo cuando atendemos a un pobre... Nos parece que sus problemas no valen nuestro tiempo. ¿Tiempo perdido?¡ Cristo por uno de ellos bajó del cielo... y murió, por el más infeliz!

P1 Bienaventurados los pobres porque de ellos es el Reino de los cielos. ¡Oh pobres cuán felices! A vosotros el Reino de Dios. Si a ellos pertenece el cielo que es el Reino de Dios en la eternidad; a ellos también pertenece la Iglesia que es el Reino de Dios en la tierra.