Santidad  
     
  S2 Dios ha creado al mundo, no para tener sabios, poetas, artistas, financistas... sino para tener santos.

S2 En el fondo del alma del peor de sus jóvenes hay un santo en potencia...

S2 Hay hombres que si no hubieran respondido a su vocación hubieran privado a la humanidad de grandes beneficios. Ignacio es uno de estos.

S2 La edad de las pasiones violentas. Es la edad del heroísmo: la gran edad para nuestra santificación y para resolvernos a la entrega total.

S2 La santidad es la perfección total: lo verdadero - bello - bueno en uno. Un santo hace al mundo más rico, más bello, más bueno.

S2 La santidad se reduce en imitar a Cristo en lo que tiene de Dios por la vida de la gracia, en lo que tiene de hombre por la práctica de las virtudes.

S2 La única tristeza digna de un cristiano es no ser santo.

S2 Mundo de santos: a eso estamos llamados. Y esa ha sido siempre la misión de María con Jesús, tal vez por eso que su presencia incluso sensible en medio de nosotros se hace cada vez mayor: apariciones, milagros, y ese milagro de ese mar que se mueve bajo su influjo a la invocación de su nombre.

S2 Para ser santo no se requiere pues sólo el ser instrumento de Dios, sino el ser instrumento dócil: el querer hacer la voluntad de Dios.

S2 Sólo el santo santifica; sólo la luz alumbra; sólo el amor calienta.

S2 Y si queréis seguir a las más altas cumbres de la santidad: no os doy más que un consejo: amar más... con más pureza, con más sacrificio más amad como Dios que tiende a comunicarse; amar como Cristo.