Solidaridad  
     
  S5 Ante todo despertar en nosotros un sentido de nuestra solidaridad en Cristo, recordar que somos hermanos y sufrir, sufrir íntimamente con el dolor de nuestros hermanos.

S5 Comprensión de los dolores que sufre nuestro mundo...Comprensión de quién es el que sufre. Mi hermano, otro yo, Cristo que se hace pobre... Si yo sufriera eso ¿Cómo lo sufriría?

S5 El auténtico católico sufre por su dolor y por el de sus hermanos, hace cuanto puede por remediar los males, pero sabe que el dolor es un misterio, contra el cual no se rebela.

S5 El cristianismo o es una vida entera de donación, una transubstanciación en Cristo, o es una ridícula parodia que mueve a risa y a desprecio.

S5 Esos dolores son nuestros, no podemos desentendernos de ellos. Nada humano me es ajeno.

S5 Mi misión no puede ser solamente consolarlos con hermosas palabras y dejarlos en su miseria, mientras yo como tranquilamente y mientras nada me falta. SU DOLOR DEBE HACERME MAL: la falta de higiene de sus casas, su alimentación deficiente, la falta de educación de sus hijos, la tragedia de sus hijas: que todo lo que los disminuye me desgarre a mí también.

S5 No seríamos cristianos auténticos, si contentándonos con un orden puramente interior, nos desinteresáramos de nuestros hermanos, de sus dolores, de sus justas aspiraciones, de trabajar por establecer en el mundo un orden social, que no es la conservación de lo que tenemos, sino un equilibrio interior.