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V4 Cada hombre tiene una misión, misión divina que cumplir, ya sea
sacerdocio, matrimonio, trabajo manual, en que cada uno trabaja con la
perfección del que hace una obra divina que tiene proyección eterna.
V4 Cada uno de nosotros tiene una vocación especial y no hay dos que
tengan la misma vocación. La vocación no se dará a conocer únicamente
por el puesto que uno tiene en la vida sino también por la iluminación y
estímulos de la gracia que da Dios en las secretas moradas que tiene en
el alma. La perfección consistirá en realizar estas vistas divinas:
cumplir la voluntad de Dios. El fervor se manifiesta por el cumplimiento
mandamientos, pero no consiste en cumplimiento, sino en fervor y caridad
como principios de acción (la buena voluntad).
V4 Cumple tú la misión que te ha sido confiada, tu pequeña misión, la
que sólo tú puedes cumplir; tú solo en toda la creación puedes llenar
esa misión. Si no la realizas quedará sin hacerse, ¡tu misión!, misión
de generosidad.
V4 Junto a Cristo estamos llamados a luchar como oficiales, juntos con
los confesores y mártires, cada cual a su modo, según su profesión y
capacidad. Cada uno esté firme en su puesto y busque su trabajo y su
método que cuadre a su misión y a su tiempo. ¡¡No espere inútilmente
avisos y que le den un programa hechito!!
V4 La misión del universitario es la del estudioso que traduce esos
ideales grandes del hombre de la calle en soluciones técnicas,
aplicables, realizables, bien pensadas.
V4 La vocación divina es como un aguijón que puncetea y no deja
descansar, persigue. A veces en el fondo del alma habla en forma
inconfundible.
V4 La vocación es una elección gratuita de Dios. No basta ser una
persona virtuosa para pensar que sus virtudes han de terminar
necesariamente en el sacerdocio.
V4 Mi generosidad: desplegar todas mis capacidades. Mi responsabilidad:
mi obra, la que Dios espera de mí, no puede hacerla nadie. Cada uno su
obra, ¡hasta el tonto!
V4 Por consiguiente si yo por capricho no sigo la vocación que Dios me
había reservado, como el medio más proporcionado a mi salvación, me
expongo contrariando los designios de Dios sobre mí a romper esa cadena
de gracias especiales que habrían sido el premio de mi fidelidad.
V4 Que cada día sea como la preparación de mi muerte, entregándome
minuto a minuto a la obra de cooperación que Dios me pide, cumpliendo mi
misión, la que Dios espera de mí, la que no puede hacer sino yo.
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