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   Textos inéditos del Padre Hurtado s.j.
   

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UNA VERDADERA EDUCACIÓN

El Padre Hurtado es poco conocido en su faceta de educador. Sin embargo, durante su período de formación religiosa en Europa también obtiene el doctorado en Educación en Lovaina, recorre diversos países, conoce muchas experiencias, se abre a todas las nuevas tendencias tanto psicológicas como educativas de la época, y desarrolla su propia síntesis, llena de visión, pasión, convencimiento y urgencia.

A su regreso a Chile, y con casi 50 años de anticipación, la lúcida inteligencia del Padre Hurtado desrrolla temas que hoy llamamos "el nuevo paradigma educativo". La pregunta a la que nos invita no es "cómo enseño o cómo formo"; la pregunta "cuánto conozco de ese niño, de ese joven, de sus intereses, de su mundo interior, de sus anhelos y temores, para desde ahí llegar a acompañarlo, guiarlo, formarlo y educarlo".

Este texto será una gran fuente de reflexión y acción para jóvnes; un conjunto de tareas impostergables para profesores, padres y todos quienes tengan responsabilidad en la educación del país y, en general, para todas las personas que quieran abrir su mente y su corazón a aprender del mensaje del P. Alberto Hurtado.
 

 
 

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LA BÚSQUEDA DE DIOS

La búsqueda de Dios. El título del presente libro quiere expresar esta doble dimensión del misterio del hombre, tan bien comprendida y vivida por el Padre Hurtado: la inquietud constante del corazón humano, que busca a Dios, y la certeza de que el hombre es buscado por Dios. "En todas partes Dios nos sale al encuentro y nunca podemos captarlo; pero un día cesará la búsqueda y será el definitivo encuentro. Cuando hemos hallado a Dios, todos los bienes de este mundo están hallados y poseídos. Llegará un día en que veremos que Dios fue la canción que meció nuestras vidas. ¡Señor, haznos dignos de escuchar ese llamado y de seguirlo fielmente!".

            Los textos contenidos en este libro no siempre dan respuestas, más bien plantean grandes preguntas. Ellos expresan las tensiones entre elementos que parecen antagónicos: el amor a Dios y el amor al prójimo; la acción y la contemplación; la visión de eternidad y el compromiso en el mundo; pero que el Padre Hurtado logra integrar en una síntesis dinámica, que se resuelve en el simple ideal de "Ser Cristo", de acuerdo a Gal 2,20: "Ya no vivo yo, sino Cristo vive en mi".
 

 
 

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MORAL SOCIAL

 

El Padre Hurtado fue un hombre de Dios, traspasado por el amor a Cristo y a su Iglesia, y por ello mismo vivió la urgencia de entregarse generosamente en favor de los demás, alimentado por una profunda vida de oración.

Pero su amor a Cristo lo llevó no sólo a socorrer individualmente las necesidades particulares, sino también a estudiar y reflexionar en búsqueda de una sociedad más acorde con las exigencias del Evangelio. En este sentido, en una conferencia pronunciada en la Universidad Católica en 1945, invita a los alumnos a 'estudiar su carrera en función de los problemas sociales propios de su ambiente profesional' y así practicar 'la caridad social', que él define como 'esa mirada amplia al bien común'. De este modo, el trabajo académico y la reflexión también se presenta como un servicio a la Iglesia y una obra de caridad.

El libro que presentamos es fruto de esta caridad. Se trata de un Manual de Moral Social escrito en el Chile de 1952 y, como tal, situado en un contexto bien determinado, que es necesario tener en cuenta para su lectura.

Esta obra tiene una clara orientación práctica: tanto su acercamiento histórico  como teórico (primera y segunda parte) buscan iluminar la acción en ámbito social. Se busca difundir creativamente la Doctrina Social de la Iglesia y así formar apóstoles sociales, pues insiste en que ya no es el momento de 'repetir consignas generales sacadas de las encíclicas sino de proponer soluciones bien estudiadas en el campo económico social'. Para ello es indispensable una buena formación que abarque no sólo los aspectos morales, sino también los técnicos del problema social.

Entre las virtudes de este libro, se puede destacar su claro distanciamiento de los manuales de moral basados en la casuística y la íntima relación que establece entre moral y Doctrina Social de la Iglesia, anticipándose así a los posteriores desarrollos que se consolidarán en el Concilio Vaticano II.

Felicitamos al Profesor Patricio Miranda y a sus colaboradores por este trabajo tan minucioso que pone a disposición del publico otra puerta de acceso al corazón sacerdotal de este nuevo santo.

 + Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa

Arzobispo de Santiago

Presidente del CELAM

 

 
 

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CARTAS E INFORMES

 

El Padre Alberto Hurtado, s.j. es una de las figuras más relevantes de la historia de Chile en el siglo XX. Fue un sacerdote santo y un profeta social, demostrando con su vida que ambas cosas no sólo son conciliables sino que se exigen mutuamente.

Su ejemplar espíritu religioso fue reconocido públicamente por la Iglesia cuando el Papa Juan Pablo II celebró su beatificación en la Plaza San Pedro, en el Vaticano, el 16 de octubre de 1994. Por otra parte, la trascendencia de su actividad social ha quedado de manifiesto en el homenaje repetido y unánime que le han rendido en varias ocasiones ambas Cámaras del Congreso Nacional.

Sin temor a exagerar, se puede decir que después de cincuenta años de su muerte, el aprecio y la devoción que gran parte del pueblo chileno siente por el Padre Hurtado no sólo no se han extinguido, sino que han ido en aumento.

Esa es la razón para poner a disposición del público este epistolario, que incluye una gran cantidad de material hasta ahora inédito.

Las cartas del Padre Hurtado ponen en contacto con la intimidad de este hombre de Dios. En ellas, se traslucen sus estados de ánimo y sus sentimientos tanto en los momentos felices de su vida como también ante sus conflictos, dificultades y luchas. Impresiona su caridad, que le mantiene con un permanente deseo de servir, de encontrar la voluntad de Dios, de estimular el mejor servicio en los demás. No cae en chismes ni ataca a otros, ni siquiera en el ambiente de mayor confianza. Cuando dice cosas negativas de alguien lo hace con respeto y buscando cómo hacer imperar el bien.

Este epistolario podrá servir también como aporte a la celebración del Bicentenario de la independencia de Chile, porque ciertamente da luz sobre aspectos de nuestra historia de la primera mitad del siglo XX.

 P. Jaime Castellón, s.j.

 

 
 

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UN DISPARO A LA ETERNIDAD

 

No siempre nos detenemos a considerar el fundamento de las cosas. Muchas veces admiramos una obra visible, sin reflexionar acerca de sus cimientos. Es lo que puede ocurrir con el Padre Alberto Hurtado. Conocemos y admiramos su obra. Su amor y desvelo por los más pobres, su trabajo con los jóvenes, la gran cantidad de vocaciones que despertó, su labor en el campo social en favor de los obreros, etc., han quedado bien grabados en nuestra historia por medio de múltiples testigos. Sus pocos años de ministerio sacerdotal en Chile tuvieron una fecundidad verdaderamente sin proporción. Pero no siempre nos hemos preguntado: ¿De dónde sacaba la fuerza para realizar todo eso? Este libro quiere ser un aporte para responder esta pregunta.

Con un estilo simple y directo, estas páginas manifiestan las convicciones que sustentan una vida marcada por el heroísmo en la entrega a los demás. Una y otra vez aparecen su amor a Jesucristo y su esperanza en la vida eterna que, lejos de alejarlo de las realidades humanas, lo impulsa a un compromiso más radical, porque sabe que, en esta vida, los hombres se juegan su destino eterno; una y otra vez se reflejan su tierno amor a María Santísima, a quien declara deberle su vocación, y su enérgico amor a los jóvenes que se transforma en una exigente invitación al heroísmo; una y otra vez se expresa el arrojo de quien quiere colaborar con todas sus fuerzas e ingenio en el plan de Dios, y la humildad de quien sabe que sigue a un Maestro crucificado y que está convencido de que la fecundidad de su ministerio no depende de los medios humanos sino de la generosidad de la donación de sí mismo, que llega a su cumbre en la pérdida de la propia vida.